Jornada gratuita de prevención y detección de hepatitis en San Martín

Este viernes, en el marco del día mundial de la enfermedad, comienza una campaña para la prevención y vacunación contra las hepatitis virales. Se estima que el 95% de las personas con hepatitis no saben que están infectadas. 

JUEVES 27 DE JULIO DE 2017 . 21:00

(Foto: Este Online).

 

Este viernes, en el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Hepatitis, se realizará una campaña de concientización, vacunación y testeo gratuitos de las hepatitis virales en San Martín. Estará a cargo de la Subsecretaría de Desarrollo Humano de la Municipalidad y de la Subsecretaría de Salud de Mendoza.

Las actividades se desarrollarán en el Paseo de la Patria y continuarán el 1 de agosto, de 9 a 13. En tanto, los días 2 y 3, en el mismo horario, la jornada tendrá lugar en el Paseo Juan B. Justo, de Palmira. El doctor Carlos Espul, responsable del Programa Provincial De Lucha Contra las Hepatitis Virales (PRHEVI), estará a cargo en ambos casos.

Según se informó, para la hepatitis B se pueden vacunar los mayores de 19 años, con el objeto de prevenir cirrosis o cáncer de hígado; en tanto que para la hepatitis C se realiza una extracción de sangre a mayores de 40 años, que pueden estar infectados sin saberlo, ya que no presenta sintomatología. La buena noticia es que si hay infección, existe una cura total con algunos meses de tratamiento.

La Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (AAEEH) remarca la necesidad de trabajar sobre la concientización y detección de la hepatitis C, una enfermedad que padecen 400 mil argentinos, pero que entre 7 de cada 10 personas todavía lo ignoran.

“Estamos hablando del equivalente a 4 ó 5 estadios de fútbol repletos, cientos de miles de personas que no saben que tienen una enfermedad grave que va ocasionándoles daño irreversible en su hígado y puede desencadenar cirrosis, falla hepática, cáncer, otras afecciones no hepáticas y necesidad de trasplante”, explicó Ezequiel Ridruejo, médico hepatólogo, actual presidente de la AAEEH.

La hepatitis C representa un problema de salud pública de tal dimensión que la Organización Mundial de la Salud asumió el tema como prioritario y estableció como objetivo lograr su erradicación para 2030. Hoy, es una enfermedad curable y nuestro país cuenta con los medicamentos que pueden curar a más del 95% de los casos, algo prácticamente sin precedentes en la historia de la medicina moderna.

“Es una enfermedad que no da síntomas, entonces es necesario salir a buscar a los portadores del virus y encontrarlos. Para ello, necesitamos del apoyo de todo el sistema de salud. Los médicos deben solicitar dentro de los análisis de rutina el test de la hepatitis. Y debe haber disponibilidad de los reactivos para efectuar el test en los hospitales y centros de salud de todo el país. Sólo así podremos ir combatiendo con más éxito esta enfermedad”, dijo Ridruejo.

Los grupos de pacientes deben continuar trabajando juntos como aliados para darle visibilidad al tema, ponerlo sobre la mesa y hacer valer su derecho a la salud. El Estado debe contribuir con campañas de concientización y detección y trabajar junto con todos los actores necesarios para garantizar el acceso a la cura.

Uno de los grandes desafíos es lograr tratar a los pacientes más rápido, es decir, antes de que la enfermedad progrese. Hoy se está tratando a los pacientes con grados avanzados y descompensados de cirrosis y daño hepático, pero es fundamental poder anticiparnos y curar el virus antes de que ocasione daño irreversible. 

“Muchos países ya están tratando y curando a pacientes que no presentan todavía un compromiso severo y de esa manera tendrán mucha mejor calidad de vida y mínimos riesgos de progresión luego de la cura”, agregó María Virginia Reggiardo, médica hepatóloga y gastroenteróloga, tesorera de la Comisión Directiva de la AAEEH.

En la misma línea, Ridruejo recordó que la actualización 2017 de las guías de tratamiento, “ya incluye contemplar ahora a los individuos sin manifestaciones más que una fibrosis en el hígado en un estadio leve a moderado, y que el objetivo en un futuro próximo es tratar a todos los pacientes portadores del virus C, independientemente del estadio de la fibrosis hepática”.

Muchos creen que no estuvieron expuestos a ninguna situación de riesgo de contraer hepatitis, pero la gran mayoría de los diagnósticos sorprenden a la persona y le cuesta identificar cómo sucedió. Las vías de contagio son a través de sangre infectada, fundamentalmente por transfusiones de sangre y hemoderivados antes de 1992, el uso de instrumental médico y odontológico mal esterilizado, por compartir cepillo de dientes, afeitadoras, jeringas u otros elementos cortantes, a través de la realización de tatuajes y piercings sin los cuidados necesarios, relaciones sexuales sin protección y de madre a hijo durante el embarazo

Si bien hoy nadie está exento de riesgos, existe mucha mayor conciencia en el manejo de instrumental médico, esterilización de elementos para tratamientos de belleza, etcétera. Por lo tanto, muchos adultos que se creen sanos podrían ser portadores y, si no se hacen el test, se enterarán en un futuro cuando su hígado ya se encentre en una etapa mucho más delicada.

¿Qué sucede con las otras hepatitis?

Generalmente, las hepatitis A y E se contraen por la ingesta o exposición a agua, alimentos o utensilios contaminados con estos virus, mientras que las hepatitis B, C y D se adquieren, principalmente, por entrar en contacto con sangre contaminada y relaciones sexuales sin protección con alguien que porta el virus.

“Los casos de hepatitis A disminuyeron más de un 95% desde que la vacuna que la previene fue incluida en el calendario. La hepatitis B también tiene vacuna para niños, pero hay adultos que no se han vacunado y pueden contraer el virus. Por eso, en el caso de la hepatitis B es importante también hacerse el test para diagnosticarla a tiempo y poder tratarla adecuadamente”, subrayó Claudio Estepo, médico gastroenterólogo y hepatólogo.