Junín se sumó al festejo de la Pachamama

Esta tradición centenaria, que se festeja en el noroeste del país, comprende diferentes rituales que van de la purificación al agradecimiento.

LUNES 28 DE AGOSTO DE 2017 . 10:00

(Foto: Municipalidad de Junín).

 

Con el deseo de “agradecer a la madre tierra por el año transcurrido”, en el Paseo del Bicentenario, en La Colonia, se desarrolló un Homenaje a la Pachamama, bajo la organización de la Subsecretaría de Cultura del Municipio de Junín y la comunidad Coya Quellunp.

La jornada contó con una importante concurrencia de vecinos de todo el departamento. Además, se contó con una variada propuesta cultural, donde se destacaron artistas y ballets invitados.

Juana, líder de la Comunidad Queyunp, fue la encargada de realizar la ofrenda a la Pachamama, donde cada paso adquirió una importancia fundamental para la celebración. Perfumes, comida y bebidas fueron ofrecidos como muestra de agradecimiento.

Sandra Amaya, Lucho Aberastain, Los Herederos, Dúo Cantares, Los Musiqueros, Dúo Folk, Cuarto Creciente, Amerindo, Agrupación de Sikuris, Inti Warmiq y la Orquesta Musical de Junín se destacaron con sus voces y sus interpretaciones, en tanto que Hueney, Inti Nauken, La Huella y El Bagual mostraron sus danzas típicas.

¿Qué es la Pachamama?

La Pachamama es, ante todo, una deidad. Para algunos historiadores tiene orígenes aymara (kollas), pobladores de la meseta andina del lago Titicaca, que se distribuyeron entre el occidente de Bolivia, el sur del Perú y el Norte Grande de Chile. Sin embargo, su expansión se la debe al Imperio Inca (Tahuantinsuyo), que saliendo de Perú llegó hasta Colombia, en el norte del continente, y Mendoza, en el sur.

Al principio la palabra "pacha" refería solo un tiempo o edad del mundo, un cosmos o universo, pero luego comenzó a ser utilizada para determinar un lugar o espacio, y a la misma tierra como generadora de la vida, como un símbolo de fecundidad.

Es en la actualidad la deidad suprema de los pueblos originarios de la región andina del Noroeste en Argentina (kollas y diaguitas-calchaquíes), y también en Bolivia y Perú, donde se la conoce como Mamapacha. Considerada como la madre de los cerros y de los hombres, la responsable de que los frutos maduren y se multiplique el ganado, aunque, como toda deidad, favorece a algunos más que a otros, dependiendo de cómo le caiga la persona o si es respetuosa de la vida y los animales.

Por eso, resulta importante invocarla antes de acometer cualquier empresa, desde cultivar a salir de caza; a fin de cuentas, la tierra toda es su templo y protege a cada una de sus criaturas. Pero su poder es aún más amplio y también se la invoca ante ciertas enfermedades e, incluso, se le pide protección para no apunarse durante una travesía.

De acuerdo al libro Seres Mitológicos Argentinos, de Adolfo Colombres, "se la describe como una india de baja estatura, cabezona y de grandes pies, que lleva sombrero alón y calza enormes ojotas. Vive en los cerros y a menudo la acompaña un perro negro y muy bravo. La víbora es su lazo y el quirquincho su cerdo. Carga a veces petacas de cuero llenas de oro y plata. Es celosa, rencorosa y vengativa, pero si alguien le cae en gracia lo favorece. Cuando se enoja, manda el trueno y la tormenta".

Luego de sahumar, llega el momento de la "señalada". Esta tradición, que también puede realizarse en el primer día de carnaval o el primer día del año nuevo, consiste en marcar el ganado ovino, caprino y camélido (llamas).

Las familias se dirigen a los corrales, donde se realiza la enflorada: se colocan pompones de colores a los animales. Luego de pedir por prosperidad para el ciclo que se inicia, se debe comenzar la señalada, que consiste en marcar los bordes de las orejas con pequeños cortes, que representarían la "firma" de cada familia. De esta manera, se puede reconocer a sus animales cuando se mezclan en los cerros.