Esclarecen un hecho delictivo con la modernización del plan de seguridad

La Justicia logró la detención de un delincuente a través del Laboratorio de Genética Forense y del Registro de Huellas Genéticas Digitalizadas, que el Gobierno de Mendoza inauguró este año. Primer caso en el país. Detalles.

LUNES 30 DE OCTUBRE DE 2017 . 00:00

Miguel Marino, doctor a cargo del Laboratorio de Genética Forense (Foto: Gobierno de Mendoza).

 
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Por Javier Disparti

La Justicia logró el esclarecimiento de un hecho delictivo a través de la tecnología que el gobernador Alfredo Cornejo puso en funcionamiento en el Laboratorio de Genética Forense y en el Registro Provincial de Huellas Genéticas Digitalizadas. Se trata del primer caso resuelto con este moderno equipamiento inaugurado el pasado 3 de mayo y que es único en todo el país.

Con el objetivo de contribuir al esclarecimiento de hechos criminales y condenar rápidamente a sus autores, el Gobierno de Mendoza invirtió 27 millones de pesos en la compra de tres robots -uno de Australia y dos de Estados Unidos- que permiten la extracción, análisis y comparación de los rastros genéticos hallados en un hecho con los ADN registrados en el banco de datos.

De este modo, la inversión comenzó a dar resultados con la identificación del delincuente que el pasado viernes sustrajo 15 mil pesos y una importante cantidad de anteojos de la óptica La Pirámide, de la peatonal Sarmiento de la Ciudad de Mendoza. En el local, personal de Policía Científica levantó huellas y muestras de sangre que el autor dejó tras destrozar el vidrio de una ventana.

Ese mismo día, las muestras hemáticas fueron cotejadas en el flamante Laboratorio de Análisis Genético Forense (calle Belgrano 179 de la Ciudad de Mendoza) y, a las pocas horas, determinaron que correspondían a Juan Felipe Ferreyra, un conocido delincuente de más de 50 años, cuyo ADN ya estaba registrado en el moderno sistema.

“Esto es un salto de calidad”, había asegurado Cornejo durante la presentación de las costosas máquinas. “No es lo mismo condenar a una persona por testimonios que por huellas digitales y huellas genéticas, da una certidumbre y a su vez tiene una tarea preventiva porque de este modo las personas que delinquen o están pensando en hacerlo, saben que hay un estado con una política criminal para evitar que lo hagan”, agregó el mandatario.

Tanto el Registro Provincial de Huellas Genéticas Digitalizadas como el nuevo Laboratorio de Genética Forense ayudarán también a identificar y determinar el paradero de personas extraviadas, desaparecidas o fallecidas, a discriminar las huellas de toda persona que interviene en el lugar del hecho y a determinar posibles casos de contaminación biológica de evidencia.

El nuevo espacio genera un registro no sólo de aquellos que han delinquido sino también del personal perteneciente a la Policía de Mendoza, Servicio Penitenciario, Policía Judicial, funcionarios y/o personal del Poder Judicial y/o del Ministerio Público que intervengan en la investigación penal, incluyendo contratados, y demás fuerzas de seguridad que operen en el territorio provincial.

Hoy la mayoría de los casos se resuelven con testigos y sospechosos. “Sólo hacemos pericias genéticas en busca de violadores, de homicidas o de algún rastro de la persona que ingresa a robar. Si bien es una muy buena herramienta, el sistema funciona sólo si la fiscalía tiene un sospechoso para que nosotros tengamos con quien comparar el perfil genético que se encuentra en la evidencia, con una muestra de referencia”, indicó el doctor Miguel Marino, quien se encuentra a cargo del laboratorio en genética forense.

Antes de la creación de este laboratorio, se podían procesar 3.000 rastros anuales, mientras que ahora la cifra será de 25.000. El médico además estimó que “por día se sacan entre 40 y 60 muestras de todos los imputados, de todas las oficinas fiscales de la provincia de Mendoza”. De este modo, el hecho de robotizar parte del proceso promueve la rapidez y la agilidad a la hora de esclarecer un hecho.

En cuanto a los tres robots, Marino explicó que “uno extrae el ADN, el otro prepara la reacción de amplificación y el otro lo amplifica. Esto quita al factor humano del proceso interno y permite analizar muestras masivamente. Por lo tanto se diseñó el laboratorio para poder seguir un proceso y para poder acreditar por normas ISO, de acá a 2 o tres años, tal como está planteado en la ley”, señaló.