Prevención de enfermedades de la época estival

Entre ellas se destacan las diarreas, gastroenteritis y dehsidratación. Las enfermedades diarreicas son la segunda mayor causa de muerte de niños menores de 5 años y afectan principalmente a los niños menores de 2 años.

JUEVES 4 DE ENERO DE 2018 . 22:00

(Foto: web).

 

El Ministerio de Salud, Desarrollo y Deportes recuerda algunos consejos para prevenir las enfermedades más frecuentes en el  verano, debido a que el clima que favorece la diseminación de las bacterias que las provocan.

Entre ellas, son muy frecuentes las enfermedades diarreicas, que  son infecciones del tracto digestivo ocasionadas por bacterias, virus o parásitos, cuyo principal síntoma es la diarrea, esto es la deposición tres o más veces al día de heces sueltas o líquidas.

Ante la presencia de diarrea, es muy importante acudir rápidamente al centro de salud, en especial si se trata de bebés o niños pequeños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas. Además, administrar líquidos abundantes para prevenir la deshidratación y, en caso de bebés y niños pequeños, no interrumpir nunca la lactancia.

Las diarreas se producen por dos causas: infecciosas, ya sea por virus o bacterias o por transgresiones alimenticias. En este último caso se aconseja a los papás evitar algunos alimentos como golosinas, chocolates, helados y realizar una hidratación permanente con agua segura. En los niños que padezcan diarreas se aconseja que beban agua hervida y enfriada constantemente, dieta astringente y sales de rehidratación.

Las diarreas y gastroenteritis virales duran entre 7 y 10 días, y en caso de ser provocadas por transgresiones alimenticias, ceden solas con una dieta adecuada. En los bebés menores de un año, estas enfermedades aumentan el riesgo de deshidratación.

La alimentación exclusiva con leche materna durante los primeros seis meses es la mejor manera de prevenir la diarrea en los más pequeños.

En el caso de los niños más grandes, además de sostener la lactancia materna, se les deben procurar agua y alimentos seguros y asegurarse que los adultos que los cuidan mantengan una higiene adecuada mediante el lavado de manos frecuente con agua y jabón.

Alertas

La cartera sanitaria aconseja a los papás estar alertas en caso de: si un bebé o niño menor de 5 años tiene más sed que de costumbre, llora sin lágrimas, tiene la boca seca o hace poco pis, tiene los ojos hundidos, vómitos o hace caca muy seguido. O si está irritable, decaído, no quiere beber o tiene fiebre, la caca tiene moco o sangre. En estos casos se debe acudir rápidamente al médico. En los centros de salud y hospitales podrán encontrar atención y medicamentos adecuados.

¿Qué podemos hacer para prevenir las diarreas?

Consumir sólo agua segura. Si no se cuenta con agua de red, colocar 2 gotas de lavandina por cada litro de agua o hervirla durante 3 minutos, tanto sea agua para beber, lavarse las manos o los dientes, cocinar o lavar las verduras y frutas.

Lavarse cuidadosamente las manos con agua y jabón después de ir al baño, de cambiarle los pañales al bebé y antes de comer o manejar los alimentos.

Lavar frutas y verduras con agua segura. Si se van a consumir crudas, dejarlas en un recipiente en agua con un chorrito de lavandina durante 10 minutos y luego enjuagarlas muy bien con agua segura.

Consumir únicamente alimentos bien cocidos, preparados higiénicamente. No consumir pescados o mariscos crudos ni alimentos elaborados en la vía pública.

Mantener los alimentos bien tapados y refrigerados, ya que los microorganismos pueden ser transportados por insectos o por el polvo y se multiplican con rapidez, especialmente en épocas de calor.

Alimentar al niño con leche materna durante los primeros seis meses de vida. Entre las múltiples ventajas de la leche materna está la de proporcionar defensas contra las infecciones gastrointestinales.

Esterilizar diariamente las mamaderas. Estas constituyen un excelente medio de cultivo para las bacterias causantes de la diarrea, por lo que es importante desechar todo resto de alimento que quede en ellas, lavarlas cuidadosamente con agua y jabón o  detergente y esterilizarlas. Para ello, es suficiente hervirlas durante 10 minutos en un recipiente con abundante agua segura limpia.