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14 de octubre de 2011 | PARTICIPACION
 
Estacioná donde quieras
El cartel de prohibido estacionar, un puente de ingreso, la rampa de discapacitados o estacionar frente a un centro de salud parece no importarle a muchos conductores.
 
 
 

Por Iván Charello

 

La señalización no puede ser más clara, pero poco parece importar a este auto que se estacionó no sólo en un lugar prohibido por un cartel sino bloqueando puentes de ingreso a una vivienda ofrente a un microhospital como muestra la foto. 

El incremento del parque automotor genera inconvenientes a la hora de conseguir estacionamiento. Cualquier lugar es bueno para ubicar los vehículos, sin importar las dobles filas, los puentes ni los ingresos de emergencia. La solución se torna inalcanzable cuando ni los propios conductores intentan colaborar.

 

Las horas pico siempre han presentado serios inconvenientes para todo aquel que pretendía estacionar en la ciudad. En la actualidad, el flagelo se ha trasladado a las calles principales del Este provincial y todo horario esgrime su complejidad. El incremento del parque automotor se encuentra entre las principales causas.   

 

Según datos de la Asociación de Concesionarios de Autos de la República Argentina (Acara), durante el 2010  fueron patentados 673 mil autos. Para este año, el sector espera el patentamiento de 700 mil unidades, lo que convierte a esta cifra en una variable a tener en cuenta si analizamos la falta de lugar.

 

Todo indica que el trabajo de estacionar seguirá transformándose en una verdadera competencia, desleal en la mayoría de los casos. Competencia en la que cada uno se preocupa de si mismo, sin importar las consecuencias que pueda generar en los demás. En la calle nuestro mundo tiene nuevos límites: los paragolpes de adelante y de atrás. Fuera de ellos la presencia es enemiga y atenta contra ese espacio tan anhelado.

En San Martín, si antes debíamos dar 2 vueltas a la manzana para conseguir dónde ubicar nuestro coche, por estos días las vueltas se han multiplicado. Las obras en el microcentro colaboran con la impaciencia de quienes, tras el volante, pretenden llegar a destino a toda velocidad.

 

La situación en Junín ha comenzado a preocupar a los peatones que se disponen cruzar Avenida Mitre, pues la gran afluencia vehicular por momentos se torna increíble. Por tal motivo, se trabaja en la continuación de un boulevard de más de 6 cuadras de longitud, aunque estacionar empieza a inquietar a muchos.

 

Estas son sólo algunas de las realidades que se están viviendo en el Este mendocino. Lo común en todos los casos llega cuando nuestra impaciencia e imprudencia nos alientan a tomar la decisión de estacionar en cualquier sitio. Sin importar las dobles filas, los puentes ni los ingresos de emergencia nos disponemos a ir en contra de las normas de seguridad vial y del prójimo.

 

Aquí ya nada tiene que ver con el aumento del parque automotor. Si pretendemos no convertir las arterias en una verdadera jungla, somos nosotros los que debemos empezar por esconder nuestras propias garras. Debemos salir de esos límites egocéntricos y comprender que todo accionar produce efectos en los demás.

 

Los agentes municipales, un boulevard y el estacionamiento medido pueden significar una gran ayuda, pero la solución principal corre por nuestra cuenta, por nuestro accionar. La solución está en cómo nos comportamos y en encontrar el lugar correcto donde estacionar nuestro respeto hacia los demás.