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31 de octubre de 2011 | SOCIEDAD
 
Aluhe Quimey: una institución modelo en el país
En San Martín, funciona la agrupación de folclore para personas especiales con más trayectoria del país. Han obtenido diferentes premios y fueron la consagración en Cosquín.
 
 
 

Por Javier Disparti

 

Desde hace varios años, en San Martín, funciona el conjunto de arte nativo para personas especiales con más trayectoria del país. “Aluhe Quimey” (alma hermosa) es el nombre de esta institución municipal, modelo en el país, que nació en 1988 y desde entonces, está cargo del profesor Javier Giménez.

 

Los alumnos asisten, dos veces en la semana, a la Casa de la Cultura de San Martín, donde aprenden diferentes coreografías de folclore y tango. Allí, con la presencia de sus padres, cautivan la vista, llenan el alma y emocionan con cada uno de sus movimientos.

 

En la actualidad, concurren personas de entre 14 y 55 años de edad con diferentes grados de capacidades especiales: síndrome de Down, fronterizos y algunos de ellos presentan dificultades motoras.

 

“Vengo desde que era chiquita. Estoy muy contenta de pertenecer a este grupo excelente que tuvimos la posibilidad de ganar en Cosquín”, dijo María Rosa Díaz quien agradeció a su profesor y al intendente Jorge Giménez.

 

Sus limitaciones no han sido impedimento para desarrollar todas sus habilidades y demostrar lo lejos que pueden llegar. Un claro ejemplo de esto, sucedió en el año 2004. Ese año, participaron del festival CAMI en Córdoba. Su destacado desempeño le permitió ganarse un lugar en el escenario mayor de Cosquín 2005, donde obtuvieron el premio consagración.

 

Los reconocimientos no se detuvieron. En el 2006, obtuvieron el premio Raíces y, un año después, lograron el premio Escenario. Después llegaron reconocimientos en el departamento y en la provincia. Mientras que, este año, fueron ovacionados en Villa Carlos Paz en el Encuentro Atardecer Serrano.

 

“Por suerte, gracias a Dios, en ningún lado me han negado la participación de mis alumnos. Córdoba, sobre todo, ha sido la provincia que nos abrió sus puertas para participar en diferentes festivales, entre ellos Cosquín”, dijo el profesor Javier Giménez quien ganó un premio como bailarín de Raíces Huarpes en Cosquín 1988.

 

Esta actuación le permitió conocer a un grupo de chicos especiales del Norte de nuestro país. A partir de entonces, Javier Giménez comenzó a implementar técnicas de sonido en chicos hipoacúsicos. A través de esquemas matemáticos y vibraciones en el cuerpo, logró que los chicos desarrollaran movimientos mediante la percepción de la música.

 

 

De esta manera, lejos de hacer docencia en escuelas primarias, Giménez comenzó su vocación para trabajar con estos chicos especiales. Al mismo tiempo, comenzó a recibir invitaciones para realizar capacitaciones en el país y hasta en Chile.

 

“No me arrepiento haber elegido este camino; una vocación de toda la vida que aprendí de mis padres quienes también fueron docentes. Ya son casi 25 años que trabajo junto a estos niños y sinceramente, no tengo palabras para describir lo gratificante que es enseñarles. A su vez, todos los días, ellos se encargan de demostrarte que nuestros problemas cotidianos no se comparan en absoluto con los que ellos viven todos los días”, expresó Javier Giménez con signos de emoción. 

   

Por último, el docente agregó que “lo desespera pensar que un día no esté más con ellos; de todos modos, me consuela saber que otro profesor puede continuar dándole vida a Aluhe Quimey”, cerró Giménez, quien destacó la colaboración de instituciones y de la comisión de padres.