Heladera social: una pequeña gran idea que ya tiene su réplica en Rivadavia

Desde hace una semana se ofrecen viandas gratuitas para todas aquellas personas que lo necesiten. Buscan colaboración con los alimentos y que se expanda la idea. Entérate de qué se trata y dónde está ubicada.

SÁBADO 30 DE ABRIL DE 2016 . 6:47

La heladera está instalada en la Terminal de Ómnibus de Rivadavia (Foto: Este Online).

 
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Una iniciativa solidaria, surgida a 10 mil kilómetros de distancia, empieza a contagiarse en distintas ciudades de nuestro país. Se trata de la “heladera solidaria”, que fue estrenada hace un año en España y que esta semana llegó a Rivadavia, convirtiéndose en la segunda de Mendoza.

La consigna es simple: en vez de tirar comida a la basura es mejor ponerla en una heladera y que cualquiera que necesite alimentos los consuma. La condición es que esté bien envuelta y que especifique qué es y cuándo fue elaborado, por las dudas de que quede varios días en el refrigerador. 

En Argentina, la idea nació en Tucumán hace sólo dos meses. No pasó mucho tiempo hasta que esa pequeña gran idea fue imitada en Córdoba, San Juan, Jujuy, Salta, Neuquén, Entre Ríos y en distintas localidades de Buenos Aires. Mientras que la primera en Mendoza surgió en Capital por iniciativa del Instituto de Alta Gastronomía Arrayanes.

Ahora, la heladera social llegó a Rivadavia con el mismo slogan: "Deja lo que tienes y lo que a otro le hace falta". Así, las personas con menos recursos pueden dirigirse hasta la Terminal de Ómnibus y llevarse una porción de comida, de manera gratuita, en lugar de tener que buscar en la basura o mendigar en los locales gastronómicos.

Las impulsoras del proyecto son Mabel Verlino y Alicia Kolosow. Dos mujeres que decidieron imitar la idea empleada en otras ciudades con el objetivo de ayudar a aquellas personas que están en situación de calle o que no tienen que comer como consecuencia de la situación económica.

De esta manera, de lunes a viernes, la heladera social es cargada todas las mañanas con lo que se dejó preparado la noche anterior y se exhibe al público a partir de las 10. A lo largo del día sigue recargándose y su contenido queda a disposición de quien lo necesite hasta la 15.

Según comentaron, en los primeros días la gente se acercaba tímidamente, pero con el pasar de la semana se fue corriendo la voz y esa cantidad fue creciendo. De a poco, empezaron a traer las porciones que no iban a consumir, todo preparado en bandejas descartables, con papel film y fecha de elaboración.

"Es muy emocionante ver lo que está ocurriendo. La heladera se convirtió en una especie de puente entre el vecino que le quedó un plato de comida sin consumir y al que le faltó", expresó a Este Online Mabel Verlino y agregó: “Ha sido una semana exitosa, evidentemente la gente la está ocupando porque todas las tardes queda vacía”.

Quieren multiplicar la iniciativa

Mabel y Alicia son conscientes de que su pequeño aporte no logrará reducir el hambre, por lo que esperan que la idea se multiplique para generar un verdadero cambio. “Nos donaron otras cuatro heladeras para ser reparadas. La idea es instalarlas en distintos distritos que han sido azotados por las inclemencias climáticas”, agregaron.

Al igual que sucede en otras ciudades, ambas mujeres también analizan la posibilidad de sumar un “perchero social” con prendas limpias y planchadas. La idea es que las personas más necesitadas puedan llevarse abrigos, bufandas, gorros, camperas y buzos para combatir el frío.

“La idea es ayudar a los que más lo necesitan y generar una conciencia de solidaridad. Esperemos que algún día no haga falta, eso significará que la situación económica ha mejorado”, concluyó Mabel Verlino.

Ejemplo catalán

Lo cierto es que la heladera social surgió hace un año a 10 mil kilómetros de distancia. La ONG Asociación de Voluntarios de Gadakao, de España, fue la primera en colocar una heladera al aire libre, donde los vecinos dejan la comida que les sobra, en lugar de tirarla, “para fomentar el compartir y evitar que se desperdicien los alimentos”.