Día Mundial de Tiroides: claves para saber más sobre esta enfermedad

Alrededor de dos millones de personas en nuestro país presentan afectación de la glándula encargada de regular el metabolismo corporal, que influye en el desarrollo y funcionamiento de los distintos órganos del cuerpo.

MIERCOLES 25 DE MAYO DE 2016 . 8:00
 
 

La glándula tiroidea se encuentra en la base del cuello y tiene forma de mariposa. Su función es la de regular el metabolismo aunque muchas veces puede verse alterada por diversas causas. Hoy se estima que el 10 por ciento de la población mundial -alrededor de 700 millones de personas- padece algún trastorno tiroideo.

Mientras que en Argentina existen aproximadamente dos millones de personas que sufren hipotiroidismo, de los cuales la mitad desconoce padecer esta afección ya que sus síntomas pueden confundirse con otras enfermedades. 

Además, se estima que entre un 4% y 7% de la población puede presentar nódulos tiroideos detectables clínicamente. Ese porcentaje asciende a un 50% cuando se trata de nódulos ocultos. 

Cabe señalar que la función de esta glándula en el organismo es muy importante y su tamaño no supera los 20 gramos. Se encuentra ubicada en la base del cuello, tiene forma de mariposa y su funcionamiento depende de la hipófisis, otra glándula localizada en el cerebro.

La tiroides se encarga de regular el metabolismo del cuerpo mediante la producción, almacenamiento y liberación de hormonas tiroideas: tiroxina (T4), triyodotironina (T3) y calcitonina. Éstas influyen en casi todas las células, tejidos y órganos. Son necesarias para la síntesis de muchas proteínas esenciales en los períodos de crecimiento y contribuyen con el desarrollo del sistema nervioso central.

También influye en la frecuencia cardíaca, el nivel de colesterol, la fuerza muscular, regulación de la temperatura corporal, el ritmo intestinal y la función reproductiva, entre otras. 

Por otra parte, la tiroides puede manifestar una alteración de su estructura. Cuando la glándula aumenta su tamaño, se lo denomina bocio. Los nódulos tiroideos pueden manifestarse a través de un bulto en el cuello y generalmente son asintomáticos, pero en algunas oportunidades puede producir dificultades para tragar, respirar o incluso el paciente puede manifestar algunos cambios en la voz.  

Pero también existen otras alteraciones de funcionamiento más conocidas, que son el hiper e hipotiroidismo, disfunciones que pueden ser acompañadas o no del aumento del tamaño de la glándula. 

El hipotiroidismo se trata de una disminución en la producción de hormonas tiroideas. Sus síntomas más frecuentes son decaimiento, sueño, fatiga, sobrepeso y dificultad para su baja y trastornos en la función reproductiva.

El hipertiroidismo, al contrario, se caracteriza por un exceso de la función de la glándula tiroidea y puede manifestarse con irritabilidad, taquicardia, pérdida de peso, nerviosismo, temblor y calor.  Además, algunos pacientes pueden tener síntomas oculares como irritación u ojos saltones.

Más en mujeres que en hombres

Las patologías tiroideas se presentan con mayor frecuencia en las mujeres. Incluso, durante el embarazo, resulta imprescindible que la futura mamá tome los recaudos necesarios y preste especial atención a estas disfunciones. Es importante que la mujer que está al tanto de su hipotiroidismo, haga un control prenatal previo a la concepción para ajustar las dosis de hormonas tiroideas.

A pesar del predominio en el género femenino, la aparición de un nódulo tiroideo en un hombre aumenta las posibilidades de que dicha formación pueda resultar maligna. La mayoría de las veces, los casos malignos no suelen ser agresivos y tienen una evolución favorable siempre que se realice una consulta precoz junto con un tratamiento adecuado.

Sin embargo, los trastornos tiroideos pueden afectar a personas de cualquier edad, aunque en el caso de los niños es una situación poco frecuente.

Los nódulos tiroideos aparecen con mayor frecuencia en áreas con deficiencia de iodo y el riesgo de malignidad aumenta cuando hay antecedentes de cáncer de tiroides dentro de la familia, sobrepeso y tratamientos con rayos en la zona del cuello durante edad temprana.

En el caso de las personas que han sufrido enfermedades autoinmunes (psoriasis o artritis reumatoide, entre otras), pueden resultar en mal funcionamiento de la tiroides producto de un desencadenante como estrés, tabaquismo, infecciones virales o bacterianas.

Es fundamental estar atentos a los síntomas que puedan indicar alguna disfunción y la consulta temprana con el especialista es vital para un diagnóstico precoz.

Actualmente existen tratamientos que se ajustan a las necesidades y condiciones de cada paciente. Por ese motivo, ante los primeros síntomas es importante acudir a un endocrinólogo para actuar con rapidez.

Detección y tratamiento

En el caso de agrandamiento de la glándula -bocio- con la simple palpación, inspección o ecografía puede detectarse. Las patologías de la glándula tiroides tienen tratamiento con una alta tasa de eficiencia.

Cuando la glándula presenta un exceso de la función (hipertiroidismo), los signos y síntomas de los pacientes son característicos y pueden manifestarse con irritabilidad, taquicardia, pérdida de peso -con un apetito normal o incluso mayor-, nerviosismo, temblor y calor. Algunos pacientes pueden presentar signos oculares como irritación u ojos saltones.

Si hay una disminución de la producción de hormonas tiroideas estamos frente al hipotiroidismo. Sus síntomas más frecuentes son: decaimiento, sueño, fatiga, sobrepeso y trastornos en la función reproductiva. En el caso de la mujer es una señal la repetición de abortos en el primer trimestre del embarazo. En otros casos se requiere de un análisis bioquímico.