SALUD

Recomendaciones para evitar golpes de calor en los días de altas temperaturas
La cartera sanitaria nacional difunde algunos consejos para prevenir, mitigar y dar respuesta adecuada frente a las olas de calor o temperaturas intensas.
 
Por Redacción
2 de febrero de 2025
Crédito: Gentileza.
 

Con el objetivo de evitar los posibles efectos sobre la salud de las temperaturas extremas, el Ministerio de Salud de la Nación difunde una serie de recomendaciones para que la población tenga en cuenta, además de indicaciones para el tratamiento de los alimentos y el agua.

Si hay una alerta por altas temperaturas declarada es importante tomar precauciones con quienes puedan verse más afectados por el impacto de la ola de calor, como personas de edad avanzada, niños pequeños, personas con alguna enfermedad crónica o con sobrepeso y quienes viven en situación de calle. Es posible que requieran ayuda, por eso es importante contar con los teléfonos de emergencias, si alguna descompensación ocurriera en el hogar y/o en la vía pública. También es recomendable asegurarse de que las mascotas y otros animales tengan agua y sombra.

Para evitar un golpe de calor en lugares cerrados como casas, espacios de trabajo u otros, se recomienda tomar agua con mayor frecuencia, aun cuando no se sienta sed; evitar bebidas con cafeína o con azúcar en exceso, muy frías o muy calientes; consumir frutas y verduras, evitar las comidas abundantes; y evitar la actividad física intensa.

Con los más chicos, hay que ofrecerles continuamente líquidos, preferentemente agua o jugos naturales. En el caso de lactantes se aconseja darles el pecho de manera más frecuente. Es recomendable que vistan ropa holgada, liviana, de algodón y de colores claros; bañarlos y mojarles el cuerpo con frecuencia; y evitar que se expongan al sol, especialmente de 10 a 16. Luego de este horario hay que colocarles gorro y protector solar. También es importante mantenerlos en lugares bien ventilados o con aire acondicionado.

Además, en los más chicos prestar atención a signos de alerta como sed intensa y sequedad en la boca, temperatura mayor a 39º C, sudoración excesiva, sensación de calor sofocante, piel seca, agotamiento, mareos o desmayo, dolores de estómago, falta de apetito, náuseas o vómitos, dolores de cabeza, entre otros.
En los bebés, asegurarse de que la piel no se encuentre muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal.

Para el cuidado de la salud en la vía pública se recomienda evitar la exposición directa al sol en los horarios de mayor temperatura (de 10 a 16), en especial de los bebés y niños pequeños. Además, utilizar protección solar, mantenerse hidratado y consumir agua segura con mayor frecuencia.

Con respecto a los alimentos, mantener en la heladera aquellos alimentos frescos y que puedan echarse a perder debido al calor. Del mismo modo, es importante verificar la temperatura y controlar el buen funcionamiento de la heladera.

Si el alimento fresco perdió la cadena de frío, tiene olor, color o textura anormales debe ser descartado. Los alimentos que pueden estar fuera de la heladera deben mantenerse en lugares limpios y frescos y al resguardo de aberturas, superficies y/o fuentes de calor. Los alimentos perecederos (incluidos la carne, el pollo, el pescado, los huevos y las sobras) que hayan estado por dos horas o más fuera del frío deberán ser desechados, así como todos los comestibles enlatados cuyos envases estén abiertos, dañados o inflados.

En relación al agua, se recomienda consumir siempre agua segura y mantenerla correctamente envasada (en botellas o bidones limpios y cerrados) en la heladera, en lugares limpios y frescos, y alejada de fuentes de calor.

“Lo que llamamos un golpe de calor es el aumento de la temperatura del cuerpo por una exposición prolongada al sol o por hacer ejercicios en ambientes calurosos o con poca ventilación, al punto que el cuerpo pierde agua y sales esenciales para su buen funcionamiento”, informa la doctora Paola Caro (MN 113.445), directora médica de vittal. Y añade que en estas situaciones el cuerpo “tiene dificultades para regular su temperatura por los mecanismos habituales como la sudoración por lo que se produce un aumento de la temperatura corporal”.

El golpe de calor puede presentarse en el momento o después de varios días de alta temperatura. Los síntomas son múltiples. Algunos de ellos son sed intensa y sequedad en la boca, temperatura mayor a 39º C (medida en la axila), sudoración excesiva, sensación de calor sofocante, piel seca, agotamiento, cansancio o debilidad, mareos o desmayo, vértigo, agitación, calambres musculares, dolores de estómago, falta de apetito, náuseas o vómitos; dolores de cabeza (sensación de latido u opresión), estado de confusión, desorientación, delirio o incluso coma o convulsiones.

“En los bebés además se puede evidenciar la piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal acompañado de irritabilidad (llanto inconsolable en los más pequeños)”, agrega Caro.

Si bien cualquier persona puede ser víctima de un golpe de calor, se debe tener especial cuidado con ciertos grupos que tienen mayor riesgo de padecerlo:

  • Bebés y niños especialmente menores de 1 año.
  • Bebés que padecen de fiebre por otras causas, o diarrea.
  • Personas con enfermedades crónicas (afecciones cardíacas, renales o neurológicas).
  • Niños obesos o desnutridos.
  • Personas que tienen la piel muy quemada por el sol.
  • Jóvenes que abusan de bebidas con alcohol y de drogas.
  • Personas mayores.

Para evitar un golpe de calor en zonas y/o épocas de altas temperaturas es importante no esperar a que los chicos pidan agua. Se les deben ofrecer continuamente líquidos, especialmente agua o jugos naturales; y en el caso de lactantes, ofrecer el pecho de manera más frecuente.

También se recomienda vestirlos con ropa holgada, liviana, de algodón y colores claros o incluso desvestirlos; bañarlos y mojarles el cuerpo con frecuencia; proponer juegos tranquilos evitando que se agiten; y evitar que se expongan al sol especialmente en el horario del mediodía o bien, protegerlos con el uso de ropa adecuada (sombreros, ropa de manga larga) y protectores solares adecuados.

“Otro consejo que mantenerlos en lugares bien ventilados o bien con aire acondicionado cuando la temperatura ambiente es muy elevada y nunca permanecer con ellos dentro de un vehículo estacionado y cerrado”, amplía Caro.

Como cuidados generales, la especialista suma que se deben evitar bebidas con alcohol porque aumentan la temperatura corporal y la pérdida de líquido. Recomienda también aumentar el consumo de frutas de verano y verduras frescas; tomar abundante líquido -en especial agua- al menos 2 litros diarios y con frecuencia, aunque no sienta sed; evitar la actividad física intensa y salir a la calle en las horas más calurosas del día. Luego, la Directora médica de vittal señala que hay que cubrirse la cabeza con un sombrero o gorra y vestirse con ropa ligera de colores claros.